Autismo Infantil en Bogotá (TEA)

El autismo es un trastorno del neurodesarrollo que afecta la comunicación, la interacción social y presenta patrones de comportamiento restrictivos y repetitivos. En Neurodesarrollo en Familia, estamos comprometidos con brindar terapias integrales y personalizadas.

Autismo - Neurodesarrollo

¿Qué es el Trastorno del Espectro Autista (TEA)?

El autismo se manifiesta en la infancia temprana y abarca una variedad de diagnósticos como Síndrome de Asperger y Autismo Infantil. Estos trastornos tienen en común fallas en la comunicación, interacción social y patrones restrictivos de comportamiento.

¿Cómo se Manifiesta?

Fallas en Comunicación e Interacción Social

Dificultad para iniciar o responder a interacciones sociales, poco contacto visual, o ausencia de sonrisa social.

Patrones Restrictivos y Repetitivos

Movimientos estereotipados, apego a rutinas, e intereses restringidos o inusuales.

Hiper o Hiporreactividad

Reacciones inusuales a estímulos sensoriales como sonidos, luces o texturas.

¿Cómo se Trata?

El tratamiento de TEA se enfoca en enseñar habilidades que no surgen espontáneamente, como mirar a los ojos o disfrutar del juego con otros niños. Las terapias incluyen:

  • Psicología: Terapias conductuales para mejorar habilidades sociales.
  • Terapia Ocupacional: Desarrollo de habilidades para la vida diaria y regulación sensorial.
  • Fonoaudiología: Estimulación del lenguaje y la comunicación.

Estas terapias están diseñadas de manera integral y adaptadas a las necesidades individuales de cada niño.

¿Qué Debemos Hacer?

En caso de sospecha de TEA, es crucial buscar evaluación y apoyo especializado. Nuestro enfoque terapéutico en Neurodesarrollo en Familia asegura un acompañamiento integral, trabajando de la mano con familias y colegios para potenciar el desarrollo del niño.

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Preguntas frecuentes

Las señales incluyen: poco contacto visual, escasa respuesta al nombre, ausencia de gestos sociales (señalar, saludar), retraso del lenguaje, intereses muy restrictivos, movimientos repetitivos y reacciones inusuales a estímulos sensoriales. Solo un especialista puede diagnosticarlo.

El diagnóstico formal puede hacerse desde los 18–24 meses cuando los signos son claros, aunque algunos casos se identifican más adelante. Ante sospecha, no se recomienda esperar: la intervención temprana cambia el pronóstico.

El TEA no se cura porque no es una enfermedad, sino una forma diferente de desarrollo neurológico. Con intervención oportuna, los niños aprenden habilidades, reducen dificultades y muchos logran gran autonomía.

Un abordaje interdisciplinario: fonoaudiología para comunicación, terapia ocupacional para integración sensorial y autonomía, psicología para habilidades sociales, y seguimiento de neuropediatría. La intensidad se ajusta a cada niño.

Muchos niños con TEA asisten a colegio regular con apoyos. Otros se benefician de entornos especializados. La decisión depende del perfil del niño y se toma en conjunto con la familia y el equipo terapéutico.

De inmediato. No esperes a que "se le pase" o a que hable solo. La evaluación no hace daño y, cuando se confirma, cada mes de intervención temprana cuenta.